lunes, 21 de mayo de 2012

Historias en el aire: Muchas voces para un fogón inagotable



Durante una serie de emisiones especiales, compartimos el espacio del programa con los hacedores de historias, aquellos que suelen hablar a través de sus creaciones y esta vez se animaron a hablar en primera persona.

Por Mariano E. Pagnucco


Tener al aire un programa propio. Tener al aire un programa propio para compartir historias. Tener al aire un programa propio para compartir historias y conocer a otros radialistas apasionados.

Desde que “Historias en el aire”, el programa de Narrativa Radial, se hizo realidad, los anhelos proyectados al comienzo se fueron concretando como por arte de magia. En ese sentido, el verano pasado fue testigo de un gran gusto que nos dimos los narrativos: salir del formato tradicional de editados, ficciones y narraciones para sentar a nuestra mesa, en vivo, a muchos artistas anónimos que cada emisión nos engalanan con su amor por la radio y –claro está– con sus historias. En esta nota nos proponemos rescatar, a través de las palabras de cuatro de esos invitados, algunas reflexiones valiosas sobre el medio de comunicación que más nos apasiona.


El hombre que quiso atrapar el viento

Mariano Randazzo trabajó en radio desde antes que pudiera considerarlo un trabajo. En FM De La Calle, la radio comunitaria que fundó su padre en su Bahía Blanca natal, había un escape posible al agobio de las tareas escolares. Fue en ese paisaje de micrófonos, consolas y antenas que encontró su lugar en el mundo, el mismo con el que se identifica hoy, cuando la radio es para él, en simultáneo, trabajo y disfrute: "Una cosa es lo que hago para vivir, que tiene que ver con la radio que busca un fin de lucro. Por suerte, laburo de lo que me gusta y con gente que admiro y de la cual aprendo (Nota: Mariano, entre otras cosas, realiza ediciones artísticas para Eduardo Aliverti y Víctor Hugo Morales). Para mí la radio comunitaria, que es en la que me crié, es la posibilidad de desarrollar el placer en mi oficio”.

Ante esa contradicción aparente, las convicciones de este radialista tienen raíz firme: "La experiencia de la comunicación popular, comunitaria, alternativa es que está llena de libertad, entonces ahí uno pone en juego absolutamente todo lo que quiere, lo que desea, lo que tiene ganas, en ámbitos colectivos, que también es distinto. La radio comercial está absolutamente jerarquizada, estratificada. Uno entra a un equipo de laburo donde tiene un rol y muchas veces no participa de la mayoría de las decisiones. No así en la otra experiencia. Entonces para mí, como profesional del medio que soy después de trabajar tanto años, mi deseo radiofónico lo cumplo en la radio comunitaria”.

Tiempo después de sus incursiones infantiles en la radio bahiense, a Mariano le tocó la oportunidad de fundar, como su padre, una emisora comunitaria: Radio Sur, una FM de Buenos Aires. Esa experiencia, que lo encuentra curtido de horas-radio que acumuló todos estos años, es también un nuevo aprendizaje: “A 20 años de las radios comunitarias, uno puede hacer balances muy positivos de algunas cosas y marcar cosas pendientes. Entre lo positivo, la capacidad de experimentación que nos permite ese tipo de medios sigue siendo única y para mí es vanguardista. Inclusive en términos de formación y capacitación. En los medios sistémicos rara vez se da esa cuota de incentivar a los trabajadores capacitándolos, formándolos, enseñándoles nuevas cosas. Bueno, en las radios comunitarias permanentemente desarrollamos eso. Es ir rompiendo límites, y el desafío actual de este tipo de experiencias es lograr mayor masividad”.

En su rol de realizador sonoro, Mariano se ha convertido –según contó– en un fotógrafo de oídos atentos: "Muchos de los ambientes que uso los grabo en la calle. Me gusta ir retratando lo que yo llamo fotos sonoras. Casi todo lo que sucede en los ámbitos urbanos tiene que ver con la humanidad, con el hombre trabajando, actuando. En la ciudad, si no fuera por los seres humanos, casi no habría sonidos. La jungla de cemento suena porque hay un taxista que pasa, un cartonero que lleva un carro, una alarma que fue activada. Hay una presencia de la humanidad generando sonidos todo el tiempo que no pasa en los ambientes naturales. A mí esa humanidad trabajando me encanta. Me encantan los carros en los barrios cuando pasan y venden cosas, los vendedores en los transportes públicos, poder grabar a los afiladores que todavía existen, y más y más. En ese sentido, la ciudad da, a nivel fotos, un amplio espectro". Es, al cabo, un cazador de sonidos atento al que sólo le fue esquiva una utopía de la infancia: "Lo que suena en Bahía es el viento, que es de lo más difícil de grabar. Es muy jodido grabar el viento".

El programa completo dedicado a “Historias perdidas en la radio”, con Mariano Randazzo, se puede volver a escuchar acá.


El ignorante radiofónico

Pedro Patzer transitó calles de tierra cuando era niño, más tarde los caminos del rock y de la literatura y luego, en una esquina inesperada de su existencia, se encontró con la ruta del folklore. De todo eso, más su eterno cariño por la radio, salió un hombre que escribe para los oídos. ¿Un poeta de radio? "Homero Manzi decía algo muy lindo: que él no era un hombre de letras sino que hacía letras para los hombres. A decir verdad, yo cada vez sé menos de escribir y menos de radio, y eso es hermoso. En realidad, me parece que es una cuestión de sensibilidad. La radio es un elemento más. Yo no creo que haya gente de radio, hay humanos tratando de expresar cosas. De hecho, yo no me siento un hombre de radio, me siento un ser humano tratando de expresar cosas. Me siento muy parecido a un pintor, haciendo radio”.

Su modo de pintar otros mundos posibles se materializa en el aire de Radio Nacional Folklórica, la emisora estatal dedicada a los ritmos de tierra adentro de la vasta Argentina. Allí, Pedro es guionista de contenidos artísticos, casi una ironía en tiempos de programaciones clonadas y escaso vuelo creativo: "Estamos viviendo todo lo opuesto a cómo empezó la radio. La radio nació con unos locos en la azotea con una idea artística de la radio. Y hoy están los verdugos de esos locos de la azotea, porque sólo es periodística, sólo es literal la radio, el proceso fue al revés. Me parece que faltan artistas de radio, faltan artistas de radio. Fernando Peña era un artista; aunque ideológicamente no coincido con muchas cosas que hacía, era un artista. Alejandro Dolina también".

Cada día, cuando la ciudad de Buenos Aires amanece, está este hombre canoso en una oficina de una radio pública creando nuevas ropas para vestir una programación entera: "Si en la vida todos los días están pasando cosas, yo no entiendo cómo una radio puede tener la misma artística todo el año. Si puede haber una artística sólo para el lunes o para el martes, una artística dedicada para las-y-cuarto o para las-y-dieciséis. ¿Por qué hay que poner el despertador a las seis en punto? Armemos una artística para las-y-dieciocho de cada día. Un día para los pájaros argentinos, un día para los ríos, para el lunes, para el martes, para el miércoles, un día para los ilustres desconocidos y un día para los que tuvieron insomnio anoche. ¿Por qué no? Si tenemos en la radio esa posibilidad de no necesitar presupuesto, es sólo imaginación, grabarlo y hacerlo. Eso es hermoso. Desde la artística de la radio tenemos la posibilidad de empezar a hacer contenidos”.

La apasionada charla con Pedro dejó muchas reflexiones para guardar y una certeza: se trata de un hombre de radio, ¿verdad? "A mí me cansan mucho las sectas que se arman en radio. Escuché tantas veces decir "éste sabe de radio", "aquél no sabe de radio", "éste es un bicho de radio" y me burlo, porque Dolina... se supone que cada tantos minutos hay que mandar una canción y Dolina está una hora sin mandar una canción, a veces toca el piano. ¿Y qué le van a decir a Dolina? ¿Quién sabe de radio? Es lo mismo que digan que un cura, porque hizo el seminario, sabe hacer milagros. A veces un milagro te lo hace un perrito, un silencio, un buen libro, un buen perfume, un vino, un amigo, una charla, la noche, un recuerdo. Un cura, porque fue al seminario no te va a hacer un milagro. Con la escritura es lo mismo, cada cosa se transforma en una experiencia humana que vuelve a ser la primera ignorancia que te llena de vida y de ganas de vivir".

El programa completo dedicado a “Historias de tierra adentro”, con Pedro Patzer, se puede volver a escuchar acá.


El señor de las metáforas

Oscar Bosetti tiene con la radio una relación de recíproca gratitud. Él le debe a la radio la amena compañía durante una convalecencia cuando niño (el flechazo inicial de un amor a primera escucha), la rica historia a cuyo estudio dedicó gran parte de su vida como investigador y los vaivenes técnicos y artísticos que le dan argumentos para seguir hablando de ella. La radio, por su parte, le debe a él sus aportes como locutor, periodista y productor de formatos pensados para mejorar el dial, el eterno acompañamiento en su condición de oyente apasionado y el amor incomparable que le profesa, el mismo que contagia en sus clases y en sus charlas: “A diferencia de lo que decían nuestras madres y abuelas (“vos estás en el aire”) para indicar que uno vivía desligado de los problemas terrenales, lo interesante del hecho radiofónico –haciéndolo o escuchándolo– es que uno está en el aire pero debe estar con los pies en la tierra, atendiendo lo que pasa en la tierra”.

Orfebre del lenguaje bien empleado y de las ideas expresadas claramente, Oscar tiene una particular devoción por las metáforas: “Las metáforas son encantadoras: hablar del éter, del domicilio que es el aire, de escuchadores, de radialistas, entre otras múltiples expresiones que identifican a las mujeres y a los hombres que forman parte de este medio. Como en algún momento lo definió Orson Welles, el hecho radiofónico es “el teatro de la mente”, el lugar donde todo ocurre sin necesidad de un escenario físicamente visible, de actores físicamente observables, de luminosidades, de vestuarios, de maquillajes, sino que cada uno va construyendo ese espacio de representación”.

Entre las ideas que compartió durante el programa, dejó en claro que “la radio en nuestro país es buena”. Y también hizo un diagnóstico de posibles mejoras: “Podríamos estar mucho mejor. Incluso, podríamos imaginar a ciertos empresarios del mundo radiofónico apostando de una manera más convencida en sus propios medios, generando espacios para guionistas, para editores, para aquéllos que formen parte de un aire que se engalane, se complete con mayor cantidad de piezas y de producciones. Hoy los empresarios no apuestan a eso porque hacen de la radio una empresa comercial donde se tienen que minimizar los costos y maximizar los beneficios. A lo mejor, una de las dificultades que tiene la radio para llegar a ese nivel de excelencia que uno quisiera es que no se cuenta con todos los actores necesarios para ese mejor estilo de puesta al aire”.

Consultado por sus deseos para el futuro del medio, Oscar echó al aire una propuesta bien ambiciosa: “Así como en determinado momento, y hasta la actualidad, la oferta televisiva se ha segmentado, particularizado y hay canales de videoclips, de noticias, de deportes, en fin, canales temáticos; mi deseo para el futuro es que la radio avance hacia esa zona. No clonando, copiando o reproduciendo lo que estableció la televisión, sino abriendo posibilidades. Yo sería, probablemente, uno de los tipos más felices si tuviéramos una radio de humor las veinticuatro horas. Si tuviéramos una radio dedicada a la historieta las veinticuatro horas o si tuviéramos una radio dedicada a las leyendas de nuestro continente contadas por la propia gente, y no espacios dentro de una programación. La radio generalista, esta radio que tiene un poco de todo, creo que es lo que ya está instalado. Ahora habría que avanzar –y me parece que es ahí donde deposito la expectativa, el deseo– hacia la especialización: radios especializadas en temas particulares”.

El programa completo dedicado a “Historias para oídos lectores”, con Oscar Bosetti, se puede volver a escuchar acá.


El guardián de la oralidad

Juan Pablo Berch es un RR: radialista rioplatense. Nació en Uruguay, pero de muy pequeño llegó a Buenos Aires junto con su familia. Ahí conoció por primera vez la radio, o algo parecido a ella: "Tengo un recuerdo muy lindo de cuando era chico. En aquella época no había internet ni tanta comunicación, entonces mi abuelo me escribía cuentos, les ponía fotos para que fueran accesibles y yo los pudiera ver hasta que no supiera leer, y mi viejo me los leía. Tengo el recuerdo de estar sentado a una mesa un domingo y mi viejo leyéndome las historias que inventaba mi abuelo. Ésa fue la primera vez que no sé si escuché radio, pero escuché algo que podía ser la radio, alguien relatando un cuento, una historia inventada por un abuelo, y que eso me atrapara”.

En el patio de su infancia moldeó su vocación, a tal punto que de grande supo que esa rutina narradora de su abuelo y su padre, también marcaría su destino: "La radio tiene esa mezcla justa que necesitaba para mi vida, es el lugar que me permite contar historias. Ése es, básicamente, el rol que elegí en la radio, contar historias. Me parece que es el lugar más lindo". El refugio que él y un grupo de colegas han inventado para contar historias se llama “América Profunda”. Desde allí emprenden la noble tarea de rescatar las memorias del continente como una prolongación de la palabra que en otros tiempos flotaba de boca en oreja: "La radio es el lugar adonde fue a parar la oralidad. La oralidad nació con el hombre antes que la escritura. Creo que es Walter Ong quien dice que hay pueblos que pueden no tener escritura, hay pueblos que se han descubierto y que nunca escribieron nada, pero no hay ningún pueblo que no tenga oralidad. Y la radio es la hija de la oralidad. Nosotros estamos acá, nos sentamos, decimos algo, alguien nos escucha y ese alguien lo reparte a otro... bueno, eso es la oralidad". Es palabra de Juan Pablo.

El programa completo dedicado a “Historias de América Profunda”, con Juan Pablo Berch, se puede volver a escuchar acá.


viernes, 11 de mayo de 2012

Programa 7, Temporada 2012


Cuando somos chicos hablamos, jugamos, nos equivocamos, nos ensuciamos, nos reímos. Tenemos licencia para decir, hacer y pensar lo que se nos ocurra; permiso para gozar de la libertad sin censuras...El 3 de mayo se celebró el día mundial de la libertad de expresión. Historias en el aire salió a la búsqueda de relatos, canciones y ficciones que reflejan nuestro derecho a la expresión y esas ganas incontrolables de reencontrarnos con la niñez, que aún dormida, sigue latiendo en nuestro interior. Este domingo a las 24, cuando el lunes se asoma timorato, las historias salen a pasear por el aire. ¿Las atrapás?


Bloque 1



Bloque 2

Programa 6, Temporada 2012


Canales de noticias cada media hora, la información al instante, todo el día sin parar. Sin respiro...La realidad nos pasa por encima, pero ¿cuál es la realidad? La mía, la tuya, la de él...
La realidad es también tener los pies sobre la tierra, el único medio que compartimos todos sin distinción, que hace falta respirarlo para estar en contacto real.

Bloque 1


Bloque 2

martes, 1 de mayo de 2012

La ficción como un oasis en el océano de la radio


En torno de esa premisa giró la ponencia de Marcelo Cotton, director de Narrativa Radial, en el reciente I Congreso Internacional de radioteatro y ficción sonora que se realizó en Zaragoza. Del mismo panel, titulado "El futuro de la ficción sonora", también participaron Juan Carlos Ortega (Cadena SER, España), Javier Gallego (Director de "Carne cruda", Radio 3, España), Luisa Miñana (Responsable del Proyecto Pop-pins, España) y Germán Baudino (Radio Atomika, Argentina).

Durante dos jornadas, los amantes de las historias sonoras asistieron a charlas, talleres y otras actividades que organizó la Escuela Creativa de Radio TEA FM. Este centro de formación cuenta con los auspicios de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión, el Instituto Aragonés de Empleo, Aragón Audiovisual y Digitea en el Centro de Tecnologías Avanzadas de Aragón.

Las participaciones de los expositores se pueden escuchar y descargar acá.